PAZ INTERIOR

El estado de paz activa es descrito por la ciencia como un estado de claridad interior creciente, un sentimiento de calma interior, un profundo sentido de balance interior. El cuerpo responde favorablemente a la calma: los estados emocional y mental se revitalizan y el equilibrio inmune y hormonal mejoran.

El obstáculo que aparece más a menudo entre la paz interior y nosotros es el estrés. Nuestro estrés emocional, físico y mental nos alejan continuamente de un estado de paz interior.

  • La próxima vez que te des cuenta de que estás atrapad@ en una espiral de preocupación, tómate un tiempo, detente y siéntate tranquila por un momento. Toma aire un par de veces un poco más profundamente de lo habitual. Respira pensando en aliviarte y espira tus preocupaciones. Haz esto durante unos instantes con la intención de crear un hábito de relajación para ayudarte a abandonar el hábito de preocuparte tanto. 
  • ¿Qué mejor forma de sentirse bien con uno mismo que pensarlo e imaginarlo? Y es que si "inundáis" vuestra mente de positivismo y de pensamientos optimistas, quizás esto os ayude a sentíos mejor a corto plazo. Imaginaos a vosotros mismos en una playa del caribe, en pleno verano, y sin preocupaciones. ¡Seguro que os sienta bien!

  • Puede sonar paradójico que para que puedas relajarte, tengas que moverte un poco. Sin embargo, os decimos que esto es completamente cierto. Intentad hacer un poco ejercicio a través de vuestro deporte favorito y de forma asidua. De esta forma conseguiréis "desconectar" de vuestros problemas mientras os ponéis en forma para el verano. 

  • Una de las formas de que tanto el estrés como la ansiedad se manifiesten, es través del insomnio. Muchas personas no pueden dejar de pensar en sus problemas y en todo lo que tienen que hacer, y de ahí que no puedan descansar tanto el cuerpo y la mente a la hora de irse a dormir. Si pertenecéis a este grupo, os recomendamos que antes de iros a la cama, toméis un té de hierbas caliente para así conciliar mejor el sueño. 

  • Aprende a darle a las cosas su justo valor. Muchas veces nos preocupamos o frustramos con pequeñeces que tienen solución, ésto nos llena de tensión y nos impide sentirnos en paz. La próxima vez hazte las tres preguntas fundamentales: ¿dentro de tres meses ésto tendrá importancia? ¿y dentro de un año? ¿y en cinco?. En la mayor parte de los casos la respuesta a esas tres preguntas será no, entonces ¿vale la pena tanta preocupación?